¿La industria del cómic vive su mejor momento… o solo publica más?

“La multiplicación de novedades, la concentración en grandes grupos y los riesgos para la bibliodiversidad preocupan a Cegal, la confederación del sector, cuyo estudio más reciente concluye que solo el 4,5% de las obras supera los 100 ejemplares”.
La frase es demoledora. Y, aun así, seguimos escuchando constantemente que el cómic está viviendo su mejor momento. Pero quizá habría que preguntarse: ¿el mejor momento para quién?
Porque sí, nunca ha habido tantos autores, tantas editoriales, tantos lanzamientos y tantas posibilidades para publicar. Herramientas digitales, impresión bajo demanda, redes sociales, crowdfunding… crear un cómic hoy es mucho más accesible que hace veinte años. Desde ese punto de vista, el medio está más vivo que nunca.
Pero una industria no se sostiene solo con gente creando.
Se sostiene con gente leyendo.
Y ahí es donde aparece la sensación incómoda que muchos tenemos desde hace tiempo: hay más personas haciendo cómics que personas comprándolos o leyéndolos de verdad.
Da la impresión de que el ecosistema se ha convertido en un circuito cerrado donde los propios autores son también el público principal. Dibujantes leyendo a dibujantes. Guionistas apoyando a guionistas. Pequeñas comunidades creativas consumiendo el trabajo de sus compañeros mientras el lector general permanece cada vez más lejos del medio.
No es necesariamente algo malo. El apoyo mutuo entre autores siempre ha existido y es parte fundamental de cualquier escena cultural. El problema aparece cuando ese círculo deja de expandirse y empieza a girar sobre sí mismo.
Porque entonces el crecimiento es solo aparente.
Hay más títulos, pero no más lectores.
Más publicaciones, pero no más impacto cultural.
Más autores intentando sobrevivir con un mercado que parece fragmentarse cada vez más.
Y quizá la palabra “coprofagia” sea demasiado extrema para describirlo, pero sí existe cierta sensación de retroalimentación interna: una comunidad que produce contenido principalmente para sí misma. Un sistema donde la creación crece más rápido que la capacidad real del público para absorberla.
Eso explicaría también otro fenómeno: la enorme dificultad para que una obra destaque. Si solo el 4,5% supera los 100 ejemplares vendidos, significa que la mayoría de los cómics nacen prácticamente invisibles. No porque sean malos, sino porque compiten en un océano de novedades constante y agotador.
Tal vez el problema no sea creativo.
Tal vez nunca hubo tanto talento.
El problema es que seguimos confundiendo actividad con salud.
Una industria sana no es solo una industria que publica mucho. Es una industria que consigue atraer nuevos lectores, generar hábito de lectura y salir de su propia burbuja.
Porque si los únicos que leen cómics son quienes también los crean, entonces el medio corre el riesgo de convertirse en una conversación privada entre autores.
Leer cómics también es apoyar el medio
Si queremos que el cómic siga creciendo, no basta solo con crear. También hace falta leer, compartir y descubrir nuevos autores.
Por eso en Zona 00 Comics puedes leer webcómics gratis online y apoyar a autores independientes que siguen apostando por contar historias en un medio cada vez más saturado, pero también lleno de talento.